sin que hacer en la chamba

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Basado en un chiste gráfico real

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Mientras descansaba sentado en el patio, fuera del edificio donde tomo un taller, una barrendera tomaba su descanso fumándose un cigarro mientras caminaba un poco. A punto de acabarlo se acerca al edificio contiguo, donde pegado a la pared hay una maceta grande con un bonito árbol, y a un metro de la maceta un basurero de metal. La mujer se acerca a la maceta y dándole el último toque al cigarro, baja la mano y la mete dentro de la maceta para apagar el cigarro en el barro, deja la colilla sobre la tierra mojada y se aleja a seguir su trabajo. Pude ver en ese momento el desprecio que sintió el basurero por tan particular amante a la naturaleza.

El viajero

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Un hombre que tenía dormido largo tiempo ya, sobre las calles de la ciudad, soñaba en poder viajar a todo el mundo algún día. No se había dado cuenta de que estaba dormido cerca de un charco donde los mosquitos estaban depositando las larvas que se reproducían gracias a la temperatura y su sangre. En un momento dado fueron tantos los mosquitos que acabaron por chuparle toda la sangre del cuerpo y matarlo, aunque no terminó ahí, puesto que los mosquitos se distribuyeron con su sangre y sus células dando a luz a mas mosquitos, algunos entrando a las casas otros en transportes que viajaban kilómetros y kilómetros de distancia. Creando mas veneno y picando a mas gente, repartiendo un poquito cada uno de lo que fue el hombre dormido, y entonces cada persona portaba un poco de veneno de cada insecto, algunos con dengue. Estos viajaban a otras partes del mundo infectados, repartían la enfermedad y las células del hombre muerto. El cuerpo fue enterrado en una fosa común, se descompuso y alimentó a la tierra que a su vez alimentó a las plantas que alimentarían animales que en un momento dado viajarían alrededor del mundo y repartirían eses fecales que alimentarían a moscas y a uno que otro coprófago.
El hombre nunca despertó para ver hecho su sueño realidad.

"Me gusta, no me gusta" A. J.

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Me gusta desarrollar mi conciencia,
para comprender por qué estoy vivo, qué es mi cuerpo
y qué debo hacer para cooperar con los designios del universo.

No me gusta la gente que acumula datos inútiles
y se crea conductas inútiles postizas,
plagiadas de personalidades importantes.

Me gusta respetar a los otros,
no por las desviaciones narcisistas de su personalidad,
sino por su desarrollo interno.

No me gusta la gente cuya mente no sabe descansar en silencio,
cuyo corazón critica a los otros sin cesar,
cuyo sexo vive insatisfecho, cuyo cuerpo se intoxica,
sin saber agradecer estar vivo,
cada segundo de vida es un regalo sublime.

Me gusta envejecer. Porque el tiempo disuelve
lo superfluo y conserva lo esencial.

No me gusta la gente que por amarras infantiles
a mentiras las convierten en supersticiones.

No me gusta que haya un papa, que predica
sin compartir su alma con una papisa.
No me gusta que la religión esté en manos de hombres
que desprecian a las mujeres.

Me gusta colaborar y no competir.
Me gusta descubrir en cada ser esa joya eterna
que podríamos llamar dios interior.

No me gusta el arte que diviniza el ombligo de quien lo practica.
Me gusta el arte que sirve para sanar.
No me gustan los tontos graves.
Me gusta todo aquello que provoca la risa.

Me gusta enfrentar voluntariamente mi sufrimiento
con el objeto de expandir mi conciencia.

Aves Lira con empleo

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Hubo un tiempo en que las aves Lira substituyeron a los de doblaje de efectos de sonido en las películas. Obligados a reproducir sonidos comunes de la polución sonora del hombre y siendo rechazados por las hembras de su especie. No cobraban y además sólo vivían de semillas y lombrices. Los realizadores de tales efectos que fueron despedidos, envidiosos, empezaron a meter gatos a los estudios de grabación a hurtadillas. Las aves al ver su vida corriendo peligro, decidieron dejarlo por la paz y buscar otro empleo, tal fue, en un lugar para ciegos, recreando los sonidos indispensables para las historias que los encargados de los discapacitados les contaban. Aunque las hembras nunca vieron este hecho heroico.

Sueño 140909

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Estando al lado de una ex novia que pasó por mi vida rápidamente, sabía que mi mujer estaba muerta pero su espíritu estaba ahí, la veía, nuevamente comprobándome a mi mismo que la conciencia no acepta la muerte, le decía yo a su espíritu, que la ex novia que estaba a mi lado era la que yo le había comentado que tan sólo había durado una semana con ella...

Sueño 130909

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En un clima de sabana caminando con un grupo de compañeros desconocidos, iba escuchando la explicación de el dueño de esas tierras, un tal Jaime, quien decía que ahí jamás hacía falta agua, pues habría que caminar sólo dos pasos para encontrarla ya que había muchos lagos por esa zona.
   Al recorrer un poco mas de camino nos encontramos con una gran estructura de juegos para niños con pasadizos, resbaladillas y zona de pelotitas, y a un costado una zona enrejada donde mantenían a un tigre blanco y a una vaca. Me acerqué a la vaca para observarla mejor y vi que había sido genéticamente alterada para tener la piel de un costado transparente, donde podías verle su proceso de digestión, y ver como pasaba un pequeño becerro por sus entrañas y ser deshecho y convertido en mierda.
   Me percaté que un niño del grupo estaba molestando al tigre, y este sólo podía lanzar garrazos sin alcanzar su objetivo, pero es en una de esas oportunidades que corre a la reja y choca con ella, tumbándola con el peso y abalanzándose contra el chico. Vi que le dio dos golpes con las garras en la cabeza, lo que me hizo afirmar que ese niño moriría ahí mismo.
   En lo que el niño era su distracción, los demás del grupo subimos a la estructura de juegos que estaba a un lado para evitar al tigre. Al subirme a lo mas alto me dí cuenta que el niño que había alcanzado el tigre estaba sobre la estructura, vivo, pero sin haber evitado el baño de golpes de los compañeros por ser tan estupido. Entonces recordé lo que dijo Jodorowsky, el inconsciente no acepta la muerte, por lo tanto no vas a poder ver gente muriendo en los sueños sin que los veas revivir de nuevo, a menos de que sepas que ya está muerto pero nunca logres ver el cuerpo.
   Me desperté no sé que desmadre hice con las cobijas y volví a dormir.
En los mismos terrenos, dentro de un pequeño cuarto de bloques, mi mujer y yo platicábamos sobre el suelo cuando un perro negro y grande, medio de la calle, se acercó y de su trasero saqué una colección de monedas antiguas de la época de la revolución, el peculiar detalle de estas era que no llevaban el escudo nacional al reverso y parecían hondas de una de sus caras, con la característica oxidación por el tiempo. Algo me dijo mi suegro que no logro recordar. Entonces volvió a pasar de nuevo el perro a mi lado derecho y de su estomago abrí una puerta como si fuera la guantera de un coche e introduje las monedas...

Cartel: Viva el Cine Independiente

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"Este era un gato"

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Sigue abierta la convocatoria para que envien sus ilustraciones.



El homrbe que cae solo

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El hombre camina seguro por la acera, cautivante, interesante, resbala un poco, no es un plátano, no una caca, da otro paso y tambalea, parece, pero no es cemento fresco, empieza a correr, se hunde, ensucia sus zapatos, algo del pantalón, parece correr entre lodo, la acera se derrite, sus rodillas se esfuerzan, trata de agarrarse de algo mientras intenta seguir corriendo en la acera derretida, sus manos ya no lazan nada, ya no corre, ya no nada, hay escombro, luego tierra, luego piedra, cae a una cueva con agua que parece piedra donde se sumerge con dificultad y casi se ahoga, sigue sin detenerse de nada, no respira, las capaz de la tierra se le presentan, como cuadros arte moderno y enfermizo, algunas piedras no se han derretido y le golpean, la cara sangra, un ojo morado, una mano quebrada, una cueva roja, caliente, cae, cae, su ropa se incendia, y luego se hace cenizas.

La frase

"Las ideas son como los conejos. Usted obtiene un par, aprende a cuidarlos, y muy pronto tendrá una docena".
—John Seinbeck